La flor de la jara

Yo amaba aquella casa
sin vientos de desgracia.

Era como mi alegre
posesión transparente.

Como la flor blanquísima
que en los jarales brilla.

Yo por entonces
desdeñara a los dioses.

Pues ni ellos habitaban
en regiones tan claras.

Y así como un castigo
perdí lo que era mío.

Un fuego despiadado
prendió en aquellos campos.

Después no quedó nada.
Ni la flor de la jara.

Poemario

Año de publicación original: 1984
Lugar de publicación original: Barcelona
Publicación/Edición original: Lumen

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Lo editó en “Elegía a Julia Gay” (1993); en “Antología personal” (1997), donde el verso segundo se transforma en “sin aires de desgracia”, en lugar de “sin vientos de desgracia”. También apareció en la antología “Poesía” (1999).