Caiase De Un Espino
Caíase de un espino
por los fines del verano
una vid, que a sus principios
le dio hermosura y abrazos.
Quejábase el verde espino
de que sustentó sus ramos
cuando eran pámpanos tiernos,
racimos, hojas y lazos.
Mirándola atentamente,
vio los sarmientos ingratos
Lisardo, que sus ovejas
Llevaba al agua del Tajo;
a la memoria le vino
lo que muda el tiempo vario,
lo que se truecan los gustos,
lo que se cansan los años.
Cuando vio de blancas flores
el pino coronado,
vio que la vid amorosa
solicitava sus braços;
y que ya que el rojo fruto
iba la tierra sembrando,
las lagadas desprendía
que de sus puntas colgaban.
Contento estava el pastor
de verse desengañado,
y vuelto el rostro al aldea,
dixo alegre desagravio:
Si por un engaño
di mi libertad,
¿qué daré por un desengaño
que la vida me da?
Si buenos deseos
dava por agravios,
obras por mentiras,
gustos por engaños,
por lo cierto lo falso,
y el bien por el mal,
¿qué daré por un desengaño
que la vida me da?
Si por engañarme,
a quien fue la causa
dio mi loco amor
lo mejor del alma,
si con una ingrata
fui tan liberal,
¿qué daré por un desengaño
que la vida me da?
Género
ClásicaDetalles discográficos
Relación
Musicalización idénticaPoema relacionado
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Atribuido a Lope de Vega