No sirves para nada
Cuando yo era pequeño
siempre estaba triste
y mi padre muy serio
y moviendo la cabeza
me decía: hijo mío
no sirves para nada
me decía: hijo mío
no sirves para nada
me decía: hijo mío
no sirves para nada.
Después me fui al colegio
con pan y con adioses
la tristeza a mi lado
y el maestro gritando:
este niño no sirve
no sirve para nada.
este niño no sirve
no sirve para nada.
Luego vino la guerra
la muerte –yo la vi–
y cuando hubo acabado
y todos la olvidaron
yo siempre seguí oyendo:
no sirves para nada.
De tristeza en tristeza
por los peldaños de la vida caí
y un día la muchacha que amo
me dijo y era alegre:
no sirves para nada.
me dijo y era alegre:
no sirves para nada.
Ahora vivo con ella
voy limpio y bien peinado.
y tenemos una niña
a la que a veces digo
también con alegría:
no sirves para nada
hija mía no sirves
no sirves para nada.
Género
Canción de autorMusicalizador
Detalles discográficos
Relación
Musicalización similarPoema relacionado
Comentarios
Utiliza solo cinco de las siete estrofas del poema (omite las 5ª y la 6ª). En las que usa, cambia muchos de los versos. Usa como estribillo «Me decía: hijo mío no sirves para nada», repitiéndolo tres veces.