Nueve poemas de Gloria Fuertes, Op. 70, Circo
Esta noche payasos,
no me hagáis mucho caso,
me acosté con el pobre del farero;
he subido a la cumbre
del islote,
sin amarrar mi bote
—a la deriva—.
Yo estaba hecha un volcán
y el mar estaba en calma en calma, en calma, en calma
tengo teas
—tea tengo
ardiendo
por el alma—.
Vean:
los tigres que tigrean
la pobre hipotenusa,
y la raya torcida
—el pez más difícil de amaestrar—.
Vean la llama acuática
—que sigue siendo llama—,
y aquí el enano lelo
que hasta sabe escupir.
—Que lo vean bien estos señores,
Diógenes, enciende el candil—.
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Letra transcrita desde audio. La puntuación y ortografía son aproximadas. La musicalización sería idéntica si no fuera por una repetición en el verso 9 y la variación de una palabra («enciende» por «acerca») en el último.