Canción al primer hijo

Carmen Conde

Hijo de la tierra,

te arrojó el Jardín.

Aunque veas sombras

no quieras lucir.

 

Tu madre era bella,

la secan los vientos.

Tu madre era tierna,

se quema en el yermo.

 

Tu madre mordía

la flor del manzano,

cuando el hombre puso

tu vida en su mano.

 

Tu madre sembraba

contigo el centeno,

cuando tú bebías

la leche en su cuenco.

 

Hijo de la ira

de Dios implacable,

no podrá salvarte

del odio tu madre.

 

No duermas, vigila.

No duermas, despierta.

Te amenaza fría

la heredad desierta.

 

Te persiguen ojos

sin dulce descanso.

Te aborrece eterna

del Creador la mano.

 

Las gacelas corren:

correrás tú más.

Los leones saltan:

tú debes saltar.

 

Los arroyos huyen:

tú tienes que huir.

Aunque yo lo quiera,

¡no puedes dormir!

 

No duermas, escucha.

No duermas, acecha.

Silbarán las aves

sobre ramas ebrias

 

para hacerte leve

esta oscura tierra.

Escúchame, hijo:

no duermas, no duermas…

 

Por todos los siglos,

¡no duermas,

no duermas!

Edicion utilizada

Conde, Concha, Morales, Antonio (1995). Nada más que Caín. España: Universidad de Murcia, Servicio de Publicaciones.

Autor

Movimiento: Generación del 27

Poemario

Título: Mujer sin Edén
Año de publicación original: 1947