Yo soy un hombre sincero
Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.
Yo vengo de todas partes
Y hacia todas partes voy
Arte soy entre las artes,
Y en los montes, monte soy.
Oculto en mi pecho bravo
La pena que me lo hiere:
El hijo de un pueblo esclavo
Vive por él, calla y muere.
Yo he visto al águila herida
Volar al azul sereno,
Y morir en su guarida
La víbora del veneno.
Temblé una vez, —en la reja
A la puerta de la viña,—
Cuando la bárbara abeja
Picó en la frente a mi niña.
Gocé una vez, de tal suerte
Que gocé cual nunca: —cuando
La sentencia de mi muerte
Leyó el alcaide llorando.
Mírame, madre, y por tu amor no llores
Si esclavo de mi edad y mis doctrinas
Tu mártir corazón llené de espinas
Piensa que nacen entre espinas flores.
Un verso forjé
Donde crece la luz
Y América y el hombre digno sea.
Y América y el hombre digno sea.
Y América y el hombre digno sea.
Y América y el hombre digno sea.
(Transcripción propia a partir del audio y en contraste con el poema original; a falta de fuente escrita, la puntuación y ortografía son estimadas)
Género
Canción de autorMusicalizador
Detalles discográficos
Relación
Musicalización similarPoema relacionado
Comentarios
La canción está formada por seis estrofas del poema “I” de los Versos sencillos (estrofas 1.ª, 2.ª, 15.ª, 12.ª, 8.ª, 9.ª), y por dos estrofas más que no llegaron a formar parte de los libros de poemas de Martí: la dedicatoria a su madre escrita en el presidio el 28 de agosto de 1870 —penúltima estrofa de la canción—, y los últimos versos: “Un verso forjé / Donde crece la luz / Y América y el hombre digno sea”. En la interpretación, Milanés añade la conjunción “y” al inicio del verso “En los montes, monte soy”, y repite varias veces el último verso.