Contra J.G.B.
De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación.
Poner visillos blancos,
tomar criada,
si luego vienes tú,
vestido con mis trajes
a ensuciar mi casa.
Te acompañan las barras de los bares,
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
cuando llegas borracho
y te ves en el espejo,
la cara destruida,
los ojos aún violentos
que no quieres cerrar.
Si no fueras tan puta! Si no fueras tan…
Si no fueras tan puta! Si no fueras, si no fueras… Si no fueras tan…
Podría recordarte que a tus treinta años ya no tienes gracia,
que tu sonrisa de muchacho soñoliento,
seguro de gustar
es un intento patético.
Mientras que tú me miras, con tus ojos
de huérfano, y me lloras
y prometes no hacerlo más.
A duras penas te llevaré a la cama
para dormir conmigo
como quien va al infierno.
Muriendo de impotencia
cruzaremos el piso
tropezando con muebles,
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol.
Innoble servidumbre de amar seres humanos.
Si no fueras tan puta! Si no fueras tan…
Si no fueras tan puta! Si no fueras, si no fueras… Si no fueras tan… tan…
Si no fueras tan puta! Si no fueras tan…
Si no fueras tan puta! Si no fueras, si no fueras… Si no fueras tan, tan, tan…
(Transcripción propia a partir del audio; a falta de fuente escrita, la puntuación y ortografía son estimadas)
Detalles discográficos
Poema relacionado
Comentarios
Con respecto al poema «Contra Jaime Gil de Biedma», la musicalización de Batallán y Sabina presenta ciertas variaciones gramaticales, omite algunas palabras, partes de versos y versos completos, altera la disposición de varios de ellos y crea un estribillo a partir de «Si no fueses tan puta!».