La noche le es propicia

Todo fue muy sencillo:
ocurrió que las manos
que ella amaba
tomaron por sorpresa
su piel y sus cabellos;
que la lengua
descubrió su deleite.
¡Ah detener el tiempo!
Aunque la historia
tan sólo ha comenzado
y sepa que la noche
le es propicia,
teme que con el alba
continúe su sed
igual que siempre.
Ahora el amor la invade
una vez más. ¡Oh tú
que estás bebiendo!
Apiádate de ella
su garganta está seca
ni hablar puede.
Pero escucha su herido
respira la agonía
de un éxtasis
y el ruego: no te vayas
no, no te vayas. ¡Quiero
beber yo!

Poemario

Año de publicación original: 1992
Lugar de publicación original: Barcelona
Publicación/Edición original: Lumen

Comentarios

Lo incluyó en la antlogía “Poesía” (Cátedra, 1999).